MINISTERIO JOVEN

jueves, 8 de enero de 2026

Mártires asesinados con lanzas: la muerte de cinco misioneros que avivó el impulso misionero

Un día como hoy, 8 de enero de 1956, cinco misioneros cristianos estadounidenses fueron asesinados por miembros del pueblo Huaorani en la selva amazónica del Ecuador. Lo que comenzó como un intento de contacto pacífico entre misioneros cristianos y una tribu aislada, terminó en tragedia. La historia de la Operación Auca sacudió al mundo hace 70 años y dejó una huella duradera en Ecuador y en las misiones modernas.

 

El 11 de enero de 1956, Johnny Keenan, piloto de la Mission Aviation Fellowship (MAF), sobrevolaba en un monoplano Piper PA-14 el río Curaray, en el este de Ecuador. Se asomó por la ventanilla en busca de señales de vida y divisó los restos de otra avioneta Piper de color amarillo. Cuando vio el cuerpo de un joven flotando boca abajo en el agua, a unos 400 metros río abajo, agarró inmediatamente la radio para informar el hallazgo. A unos 80 kilómetros de distancia, Marjorie ‘Marj’ Saint, esposa de Nait Saint —piloto del Piper amarillo—, recibió la llamada de Johnny junto a otras tres mujeres.  

Ese mismo miércoles por la noche, los indígenas quichuas que estaban participando en la búsqueda y que conocían a Ed McCully, el estudiante de derecho recientemente convertido en misionero, identificaron su cadáver. Como la corriente del río no les permitió recuperar el cuerpo, tomaron su reloj y arrojaron a la orilla una de sus zapatillas (talla 13 ½) como prueba visible de que lo habían hallado.

El 13 de enero, un grupo de búsqueda formado por soldados ecuatorianos, algunos quichuas, un militar estadounidense y un fotógrafo de la revista Life, Cornell Capa, recorrieron 40 kilómetros de selva a pie y en canoa para llegar al lugar. Allí descubrieron los restos de un trágico suceso: unos pocos objetos personales, una olla de verduras volcada y los cadáveres de cinco jóvenes misioneros. 

Eran el paracaidista de la Segunda Guerra Mundial Roger Youderian, Peter Fleming, el profundamente espiritual Jim Elliot, el innovador piloto de la MAF Nate Saint y Ed McCully. El grupo enterró los cuerpos en la selva mientras caía una fuerte tormenta, y Jack Shalanko, un misionero asociado a HCJB que se encontraba allí, escribió más tarde: “Estaban descompuestos hasta quedar irreconocibles. Algunos aún tenían lanzas”.

Los hombres, de entre 27 y 32 años, eran esposos y padres de un total de 8 hijos de 7 años o menos y de un bebé que nacería dentro de un mes. Compartían un fuerte deseo de compartir las Buenas Nuevas de Jesús con aquellos que nunca habían oído hablar de Él. Así pues, la “Operación Auca” había llegado a su fin… ¿o no?

 

Una jungla muy peligrosa

La idea de la Operación Auca surgió en las mentes de Saint, Elliot, McCully y Fleming. Los tres primeros se conocían de su época en el Wheaton College. Saint recibía clases en la universidad, mientras que Elliot y McCully eran conocidos en el campus por ser atletas estrella y por hacer varias bromas. Otros misioneros se referían a ellos como “los chicos de los Hermanos”, ya que trabajaban para los Hermanos de Plymouth. En sus conversaciones, sopesaban la posibilidad de establecer un contacto pacífico con un grupo aislado y hostil de indígenas en el Ecuador, llamados entonces “aucas” (que significa “salvaje” en la lengua quichua de las tierras bajas), pero conocidos hoy como los “huaorani” (que significa “el pueblo” en la lengua de la misma tribu).

Nate Saint junto a un mimer de la tribu. / Foto: Dominio público
En 1952, Elliot y su amigo Fleming se embarcaron en un viaje como misioneros hasta Guayaquil. Luego pasaron seis meses en Quito para mejorar su español, antes de viajar al interior para establecer su base misionera en Shandia, en medio de la selva amazónica. Durante ese mismo año, McCully llegó a Quito y al año siguiente se unió a sus dos compañeros en la jungla.

Por su parte, el piloto de la Segunda Guerra Mundial, Nate Saint, se había unido a la MAF para servir a los equipos misioneros dispersos por toda la selva ecuatoriana. En medio de esa labor, conoció a Roger Youderian, un misionero que había estado trabajando en la evangelización indígena durante varios años, pero que ya quería regresar a los Estados Unidos. Era miembro de la Unión Misionera Evangélica y había sobrevivido a la Batalla de las Ardenas durante la Segunda Guerra Mundial. Saint, que previamente había conocido a Elliot, McCully y Fleming —y el plan que tenían—, le propuso que se quedara y se uniera al proyecto.

A finales de 1955, unos 500 huaoranis vivían en un territorio que podría corresponder a dos  tercios del área total de El Salvador, pero relativamente cerca de donde Elliot, McCully y Saint tenían su base. No obstante, los huaorani se desplazaban con frecuencia y vivían en pequeños claros (espacios despejados) en la selva, por lo que resultaba difícil localizarlos. Muchos forasteros los evitaban, ya que los huaorani recibían a los visitantes con lanzas de 2.5 metros de largo.

Pero, en septiembre de 1955, cuando Saint y Fleming divisaron entre la selva varios claros huaorani, creyeron que podrían utilizar un avión para allanar el camino hacia un contacto pacífico en tierra. Del 6 de octubre al 23 de diciembre de 1955, Saint, acompañado por McCully o Elliot, realizó trece vuelos sobre la zona. Fleming proporcionó apoyo logístico y de oración desde su estación. Saint dejó en tierra regalos como una olla de aluminio decorada con cintas flotantes, botones, pantalones, camisas —ya que los huaorani sólo llevaban taparrabos (guayucos) de algodón—, una cabeza de hacha, cuchillos, fotos y machetes.

Jim Elliot (1956) / Foto: Dominio público
Los huaorani recibieron estos regalos con sonrisas y cierta amabilidad, y también empezaron a devolver regalos de agradecimiento como una diadema, hilo tejido, cola de mono ahumada, dos ardillas y un loro. Durante estos intercambios, los misioneros gritaban frases cuidadosamente elegidas en la lengua huaorani que habían aprendido de Dayuma, una joven huaorani que había escapado de la violencia tribal y vivía como empleada doméstica en una hacienda cercana.

Debido a la aparente apertura de los huaorani y al clima favorable, los misioneros planearon un contacto pacífico a principios de enero de 1956. Un mes antes de la misión, incorporaron a Youderian. El plan se fijó para el martes 3 de enero. Saint transportó a los otros cuatro misioneros al lugar designado, que estaba a seis millas del claro huaorani más cercano. 

El viernes 6 de enero llegaron “los vecinos”: dos mujeres y un hombre huaorani. Desde la perspectiva de los misioneros, fue una visita amistosa. Los huaorani probaron hamburguesas y los misioneros compartieron su repelente de insectos con ellos. Uno de los hombres huaorani, Naenkiwi, estaba fascinado con el avión, así que Saint lo llevó a dar una vuelta por la aeronave. Los huaorani eran muy habladores, pero ninguno de los dos grupos entendía mucho al otro.

Contacto peligroso

Los misioneros ignoraban que su contacto con estos tres huaorani les había colocado en medio de un conflicto potencialmente mortal. Naenkiwi quería casarse con una aborigen llamada Gimari, pero su hermano, llamado Nampa, se oponía. Los huaorani, que tenían un historial de conflictos violentos entre ellos, solían matar incluso por cuestiones menos importantes. La ira se redirigió hacia los cinco misioneros, a los que se les llamaba cowodi (que significa “forasteros” o “caníbales”). Años más tarde, Geketa, miembro del grupo de alanceadores, dio su perspectiva de los hechos en una película producida por el Instituto Lingüístico de Verano:

Un día nos sobrevoló un avión. Daba vueltas y vueltas (…). Desde el avión nos arrojaron ropa y cuchillos. Luego nos llamaron: “Vengan, vengan, vengan con nosotros” (...). Algunos de nuestro grupo fueron a reunirse con ellos. Más tarde, la noche siguiente, Nampa montó en cólera por una boda a la que se oponía. Nampa (…) cogió todas sus lanzas y me gritó: “Ven, vamos a matar. Aquí cerca están los cowodi. Recuerda cómo nos advertían nuestras madres cuando éramos niños. Los cowodi siempre han llevado armas y nos han disparado. Ahora es nuestra oportunidad, matémoslos” (...). [Al día siguiente] el avión (...) aterrizó en el banco de arena, entonces salimos con nuestras lanzas a matar.  

 

Otra versión —recogida en testimonios posteriores— sugiere que el detonante inmediato no fue tanto una disputa interna por un matrimonio, sino el impacto de una fotografía. Los misioneros habían llevado imágenes consigo, y en una de ellas aparecían junto a la joven Dayuma, a quien la tribu había dado por muerta. Era la primera vez que los huaroni veían una foto, así que al interpretarla con las categorías que ya asociaban a los cowodi, concluyeron que ellos habían matado a Dayuma e incluso que se la habían comido. 

Según este relato, en ese ambiente de temor, Naenkiwi se habría convencido y habría impulsado a los demás a atacar a los extranjeros. Con esa determinación, un pequeño grupo avanzó hacia “Palm Beach” a las 3:00 p. m. y envió primero a tres mujeres para distraerlos; entre ellas iba la madre de Dayuma, afligida y convencida de que los extraños habían hecho daño a su hija. Una de ellas se quedó oculta en la selva, pero las otras dos se dejaron ver. 

Elliot y Fleming cruzaron el río para saludarlas, pero fueron atacados por la espalda, y Dekito —descrito como líder de la comunidad indígena— habría sido el primero en lanzar el ataque con su lanza hiriendo a Elliot, quien sacó su pistola pero no hizo ningún disparo contra sus atacantes. Antes de ser herido, Fleming reiteró desesperadamente sus ofertas amistosas y les preguntó en inglés a los huaoranis por qué los estaban asesinando.

Mientras tanto, los guerreros restantes atacaron a los misioneros que se encontraban en la playa. Primero lancearon a Saint y después a McCully cuando intentó detenerlos. Youderian intentó huir hacia el avión con la intención de usar la radio, pero fue asesinado con una lanza cuando alcanzaba el micrófono. La mayoría de detalles coinciden con la narración de Geketa:

 

Los cowodi estaban en el banco de arena llamándonos. Nampa corrió hacia uno con una lanza. El hombre disparó a Nampa y cayó allí mismo (…). Alanceamos a otro, y mientras corrían, alanceé a dos más (...). El último cowodi nos llamó. “No lances. No lances”. Y entendimos. “Sólo hemos venido a verlos. No vamos a matarlos. ¿Por qué nos matas?”. Estaba de pie sobre un tronco que sobresalía del río cuando Kimu le atravesó el pecho con una lanza y cayó al agua.

 

Los huaoranis arrojaron los cuerpos y pertenencias de los misioneros al río y destruyeron el revestimiento de su avión. Luego regresaron a su aldea y, temiendo una posible venganza, la quemaron completamente y huyeron a la selva. Aunque otros detalles concretos siguen siendo inciertos, se sabe que aunque el disparo de la pistola que alcanzó a Nampa se hizo al aire, llegó a causarle una herida superficial. No obstante, esta se le infectó tiempo después y terminó falleciendo. En todo caso, los misioneros no opusieron ninguna resistencia organizada y ninguno de ellos intentó salvarse apartándose de sus amigos. El suceso concluyó a media tarde del domingo 8 de enero. El reloj de Nate Saint se detuvo a las 3:12 p. m. 

Ed McCully, Peter Fleming y Jim Elliot / Foto: Dominio público
Ed McCully, Peter Fleming y Jim Elliot / Foto: Dominio público

Héroes internacionales

La historia de los cinco misioneros asesinados en Ecuador se difundió rápidamente por todo el mundo y, sobre todo, tuvo un profundo impacto en los evangélicos estadounidenses.

Kathryn Long, profesora de Historia y autora de God in the Rainforest: A Tale of Martyrdom and Redemption in Amazonian Ecuador (Dios en la selva tropical: una historia de martirio y redención en la Amazonía ecuatoriana) y Carolyn Nystrom, escritora independiente, aseguran que, durante el siglo XX, se calcula que 26 millones de personas fueron asesinadas en todo el mundo, en parte, a causa de su fe cristiana. Sin embargo, la mayoría de estas muertes pasaron desapercibidas. Pero las de estos cinco misioneros no; más bien se hicieron ampliamente conocidas, celebradas, casi veneradas. Incluso, décadas más tarde, se siguen produciendo libros y películas, y mucha gente todavía los recuerda. La pregunta es: ¿por qué?

Parte de la razón por la que esta historia resonó en muchas personas reside en el carácter de los cinco hombres y sus esposas. Eran valientes, profundamente espirituales, aventureros y actuaban bajo una genuina preocupación por el bienestar espiritual de los huaorani. Estaban dispuestos a sacrificar sus vidas para librar a esta gente del sufrimiento del infierno y eso es exactamente lo que hicieron.

Elisabeth Elliot se sienta con mujeres Waorani, una de las cuales examina su dictáfono. / Foto: Elisabeth Elliot

La situación resultaba atrayente para el público. Los hombres, con sus esposas e hijos, encarnaban los ideales que los estadounidenses de posguerra tenían para sus propias familias. Los nuevos medios de comunicación mundial permitieron una atención pública sostenida en los primeros días de la difusión instantánea de noticias. La emisora de radio misionera de Quito HCJB transmitió la historia por onda corta, la revista Life envió al fotógrafo Cornell Capa al lugar de los hechos, Reader's Digest publicó la historia e incluyó notas de los diarios de los hombres, y Portales de esplendor, el libro de Elisabeth Elliot, la viuda de Jim, se convirtió en un éxito en ventas. Las revistas destacaron el compromiso de las esposas, ya que cuatro de ellas se quedaron para continuar su servicio misionero.

 

 

Las cinco esposas y siete hijos de los misioneros. / Dominio público

Para la gente que buscaba un propósito en un mundo consumido por los temores de la Guerra Fría, la perspectiva eterna de la vida que ofrecía la misión de estos cinco hombres resultaba muy atractiva. Como el historiador Dana Robert ha señalado de otros héroes misioneros, a través de su muerte, estos cinco hombres se convirtieron en misioneros más significativos para su propio país de lo que pudieron serlo para los huaorani. A lo largo de los años, muchas personas han citado este suceso como un factor decisivo para su propia conversión o para su llamado al campo misionero.

 

 

 

Los waorani hasta hoy

¿Qué ocurrió con los huaorani tras la muerte de los cinco misioneros? Previamente, Dayuma había trabajado como informadora lingüística para Rachel Saint, la hermana mayor de Nate, que era miembro del ILV. Gracias a esta huaroni, Rachel y Elisabeth Elliot pudieron acercarse pacíficamente a la familia extensa de ella, incluyendo a los hombres que habían asesinado a Nate y a Jim.

Los huaorani llevaban más de seis décadas de violentas y sangrientas venganzas entre clanes familiares. Los antropólogos James Yost y James S. Boster han calculado que más del 60% de las muertes durante este periodo fueron causadas por esos motivos, lo que convierte a los huaorani en una de las culturas más violentas del planeta. De hecho, según la cultura huaorani, lo obvio es que Raquel y Elisabeth buscaran venganza por la muerte de sus seres queridos. Pero cuando en su lugar hablaron de Dios, le presentaron a la comunidad indígena una forma alternativa de acabar con el ciclo de violencia.

En los 20 años siguientes se produjo un cambio significativo en la cultura huaorani; la mayoría de los miembros de la etnia ya no eran tan violentos como antes. Sin embargo, algunos rezagos permanecen. En 1987, dos misioneros católicos fueron asesinados por guerreros de un grupo de huaoranis no contactado, es decir, que aún permanece sin contacto con la civilización. Además, en 2003 se produjo un trágico brote de violencia en el seno de la tribu.

 

Miembros de la tribu waorani

 

En diciembre de 1961, Elisabeth Elliot se fue del lado de los huaorani. Rachel Saint, excepto por unos pocos años, vivió entre el pueblo hasta su muerte en 1994. Ella inició la traducción del Nuevo Testamento a la lengua huao (o wao), que más tarde fue completada por Catherine Peeke y Rosi Jung, miembros del personal del ILV. El antropólogo James Yost y la coordinadora de alfabetización Pat Kelley también aprendieron la difícil lengua huao y pasaron largas temporadas con el pueblo durante las décadas de 1970 y 1980. En 1995, Steve Saint, el hijo mayor de Nate, y su familia vivieron entre los huaorani. Todos ellos han intentado demostrar lo que significa ser cristiano, aunque a lo largo de los años ha habido controversia sobre su incidencia, y la de otros misioneros, en la comunidad indígena.

Para el cambio de siglo, la población huaorani rondaba los 2000 habitantes y se habían enfrentado a una serie de retos como consecuencia de su creciente interacción con el mundo exterior. Algunos de ellos han rechazado el cristianismo tal y como lo entienden, mientras que otros han abrazado la versión limitada del “no matarás”, al mismo tiempo que otros buscan una fe significativa y plena basada en su comprensión de la Palabra de Dios.

A pesar de los retos, la semilla del Evangelio se ha plantado, y hay huaoranis que viven la fe por la que los cinco misioneros dieron su vida hace casi 70 años.

Nota del editor: este artículo está mayormente basado en el artículo Martyrs to the Spear de Kathryn Long y Carolyn Nystrom, publicado por Christianity Today.

Referencias y bibliografía

Martyrs to the Spear | Christianity Today 

They Were No Fools: The Martyrdom of Jim Elliot and Four Other Missionaries | The Gospel Coalition 

He Was No Fool | The Gospel Coalition 

Waorani: premier contact et meurtre des missionnaires. Opération “Auca” | El mundo al revés - YouTube 

 

 

lunes, 5 de enero de 2026

El Código Da Vinci: ¿Realidad o ficción?

 

Por Maxine Bingham y Ron Bingham

La novela de Dan Brown El Código Da Vinci,1 ha alcanzado una venta de más de 40 millones de ejemplares y ha sido transformada en un taquillero filme.2 La publicidad que generó ha sido extraordinaria. El Vaticano y el Arzobispo de Canterbury la han condenado,3 y Dan Brown ha sido demandado en vano, acusado de plagio, por los autores de otro libro de ficción muy similar titulado El enigma sagrado.4 De la masiva atención de los medios surgen tres interrogantes: ¿Cuál es el atractivo del libro? ¿Por qué suscitó tantas reacciones? ¿Deberíamos prestarle atención?


 

Resumen del argumento

Para responder a estas preguntas, analicemos primero el hilo del argumento de la novela. Robert Langdon, un profesor de “Simbología”5 en Harvard, es requerido por la policía de París para resolver el grotesco asesinato de Jacques Saunière, curador del Museo del Louvre. La acción se desarrolla en el período de 24 horas reales, y comienza con los misteriosos códigos y símbolos escritos por Saunière ya agonizante. La acción sigue las andanzas de un asesino perteneciente al Opus Dei, quien aparentemente va un paso por delante de Robert Langdon y de la criptóloga francesa Sophie Neveu, heroína de la obra y además nieta del curador asesinado. Las aventuras de Robert y Sophie los llevan a pedir consejo al misterioso y opulento Sir Leigh Teabing, un “experto” en reliquias e historia cristiana como la del Santo Grial, a cuya adquisición Teabing obsesivamente ha dedicado su vida. Ante la atónita pareja, éste revela hechos históricos que, según él, si se hicieran públicos podrían destruir la fe cristiana, puesto que niegan la divinidad de Cristo y la historicidad de la Biblia. Afirma además que los papas y el Vaticano han conspirado para suprimir por muchos siglos la dimensión femenina del cristianismo.

El principal secreto revelado por Teabing es que el Santo Grial6 no fue el cáliz de la Última Cena, sino que es María Magdalena, la esposa de Jesús y madre de Sarah, una hija de ellos. Por su intermedio el linaje de Cristo llega a los reyes merovingios de Francia; a la vez, ella es la persona a quien Jesús nombró líder de su iglesia. Las claves que confirman que María Magdalena es el Santo Grial se hallan ocultas en La Última Cena y otros cuadros de Leonardo da Vinci, un alto miembro del Priorato de Sion, según figura en Les Dossiers Secrets de la Biblioteca Nacional de Francia.

Al final de la novela el lector descubre que Teabing es el mentor de los homicidios y que Sophie desciende del linaje de María Magdalena y Jesús, por lo que personifica el Santo Grial. La novela culmina cuando Robert Langdon, informado de esta realidad, rinde homenaje a los huesos de María Magdalena, que yacen secretamente bajo la pirámide de vidrio diseñada en 1986 por I. M. Pei, en la entrada al Louvre.7

¿Cuál es el atractivo de este relato fantástico?

En primer lugar, la novela es una obra dinámica y repleta de misterios, de cautivantes claves, códigos y juegos de palabras, además de héroes, villanos, y una heroína (Sophie) en dificultades. En segundo lugar, el libro propone conspiraciones y resucita polémicas antirreligiosas, especialmente dirigidas en contra de la Iglesia Católica Romana, aprovechando los escándalos que la han afectado en años recientes. En tercer lugar, el libro entrelaza eventos y personajes reales, desde el Emperador Constantino y el Concilio de Nicea del año 325 al cuadro La Última Cena de Leonardo Da Vinci, que supuestamente representa a María Magdalena como uno de los 12 discípulos en lugar del amado Juan (aunque si esto es así, ¿dónde está el discípulo que falta?). Según Dan Brown, el Concilio de Nicea declaró oficialmente divino a Jesús mediante un voto manipulado y de escaso margen que también fijó el canon del Nuevo Testamento. Teabing afirma que hasta ese concilio se creía que Jesús era un mero mortal y se tomaba en cuenta la información de otros “evangelios”. En cuarto lugar, el libro atrae a los adherentes a la Nueva Era y a algunas feministas que han creado su propia versión romántica y pagana de una religión y unos rituales basados en “la divinidad femenina”.

¿Por qué es importante para los cristianos?

No sólo los no cristianos están siendo desviados, sino que inclusive algunos cristianos han sido influenciados por la naturaleza pseudo-erudita de la obra. Dan Brown se esforzó mucho para dar la impresión de que la novela está basada en cientos de hechos que habrían sido ocultados por la Iglesia Cristiana. Por ejemplo, el prólogo comienza de esta manera:

“LOS HECHOS:

El Priorato de Sion, una sociedad europea secreta fundada en 1099, es una organización real.8 En 1975 se descubrieron en la Biblioteca Nacional de París9 los pergaminos conocidos como Les Dossiers Secrets, donde se identifica a numerosos miembros del Priorato de Sion, entre ellos a Sir Isaac Newton, Sandro Botticelli, Víctor Hugo y Leonardo Da Vinci. La prelatura vaticana conocida como Opus Dei es una secta católica de profunda devoción, que recientemente ha sido motivo de controversias a causa de acusaciones de lavado de cerebro, coerción y una peligrosa práctica conocida como ‘mortificación corporal’. Opus Dei acaba de completar la construcción de una sede nacional, valuada en $47 millones de dólares, en la Avenida Lexington 234, en la ciudad de Nueva York.10 En esta novela todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos son exactas”. [La cursiva es nuestra]

Son estas afirmaciones las que han causado un clamor de consternación entre los cristianos de todas las denominaciones, entre los periodistas de los principales medios11 y entre teólogos e historiadores respetados, tanto cristianos como seculares.12

Refutando las afirmaciones de El Código Da Vinci

Contrariamente a lo que afirma el autor, todos los hechos y personajes de esta novela son producto de su imaginación, o están presentados erróneamente o bien parten de otras novelas previas a las que Teabing, el personaje de Brown, se refiere como “éxitos editoriales internacionales”; por ejemplo, Los templarios, María Magdalena y el Santo Grial, La diosa en los Evangelios y El enigma sagrado.13

Lo interesante es que organizaciones como el Opus Dei (una orden católica privada y no un grupo delictuoso vinculado al Vaticano como se pretende en la novela),14 están aprovechando la popularidad y la publicidad del libro para llegar al gran público. En muchas iglesias se han ofrecido seminarios en torno a aspectos relevantes de esta obra y hay pastores que han respondido en sus sermones a las afirmaciones contenidas en ella. En otras palabras, la abundante publicidad que han recibido la novela y el filme brinda una oportunidad especial para que los cristianos conozcan los orígenes de su fe, y para que los creyentes compartamos los fundamentos de nuestras creencias con audiencias más numerosas.

Al enterarnos de que esta confusión entre realidad y ficción, verdad y error, había alcanzado incluso a nuestros propios amigos, parientes y colegas, decidimos presentar una serie de seminarios de índole no doctrinal que convinimos en llamar “¿El Código Da Vinci o el Fraude Da Vinci?15 Este artículo está basado en algunas de las decenas de horas que dedicamos a investigar y refutar los más de 50016 errores y representaciones erróneas de esta novela. Aquí podemos compartir sólo algunos de los puntos sobresalientes.

Descubrimos entre el público tres áreas de interés: La historicidad de la Biblia, la divinidad de Cristo, y el supuesto casamiento de Jesús y María Magdalena.

La historicidad de la Biblia y la divinidad de Cristo

En El Código Da Vinci, Brown alude a “otros 80 evangelios” que fueron suprimidos a favor de los evangelios “menos confiables” del Nuevo Testamento tales como Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que finalmente fueron incluidos en el canon. Los eruditos contemporáneos17 concuerdan en que el evangelio más antiguo es el de Marcos (65 d.C.), seguido por el de Mateo y Lucas/Hechos (80-85 d.C.), y finalmente el de Juan (c. 90 d.C.). Una de las primeras listas de los 27 libros del Nuevo Testamento es una carta de Atanasio de Alejandría del año 367 d.C.

Este documento es posterior al Concilio de Nicea en 325 d.C. que no fue convocado por el Emperador Constantino para confirmar oficialmente que Jesús era divino, (lo que ya había sido acordado mucho antes), sino para deliberar si era co-eterno con Dios o sólo un ser creado, como afirmaba Arrio de Alejandría. Este concilio puso fin a la herejía arriana.

Si bien Brown no utiliza el término “evangelios gnósticos”, podemos asumir que es a estos escritos a los que se refiere Teabing, su “experto” imaginario, como anteriores al Nuevo Testamento, y que fueran “despiadadamente eliminados” por los líderes masculinos de la iglesia. Estos evangelios, que datan de los siglos II al V de nuestra era, son antiguas falsificaciones, supuestamente escritas por los autores del Nuevo Testamento.18

Resulta interesante que el gnosticismo (del griego gnosis–conocimiento, en el sentido de conocimiento especial) no muestra a Jesús como mortal, así como Brown nos quiere hacer creer, sino como espíritu puro. Esta perspectiva docética (del griego, “aparecer”) de Jesús, hacía que los gnósticos buscaran la salvación no en un Jesús totalmente divino y humano, sino en la iluminación interior divina de cada adepto. Según ellos, Jesús sólo vino para impartir el conocimiento acerca de cómo escapar de este reino mortal por medio de esa chispa divina. En consecuencia, su muerte en la cruz fue irrelevante para nuestra salvación.

Uno de los errores más gruesos del autor de El Código Da Vinci es querer probar la naturaleza meramente humana de Jesús, apoyándose en los evangelios gnósticos, a fin de explicar su “casamiento” con María Magdalena. Aunque Brown pretende utilizar estos textos para probar su afirmación de que Jesús era sólo un ser humano, en realidad los gnósticos rechazaban la humanidad de Cristo y creían en su divinidad pura.

Evidencias de la divinidad de Cristo

Pueden hallarse abundantes evidencias para creer en la divinidad de Cristo en el Nuevo Testamento, en referencias extra-bíblicas, así como en inscripciones y obras de arte de las catacumbas romanas de los siglos I al IV.19

Hay en el Nuevo Testamento muchas declaraciones de Cristo mismo y de otros autores acerca de su divinidad. Por ejemplo, según Juan 8:58, Jesús afirmó: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Además, por tratarse de un personaje de la antigüedad que sufrió una muerte ignominiosa, existe un número considerable de referencias extra-bíblicas sobre su persona y de la creencia de sus seguidores en su divinidad. Entre ellas, cabe mencionar las del historiador judío Josefo (37-100 d.C.), que nombra a Jesús y a su hermano Santiago,20 así como textos que se refieren a Jesús como hechicero en el Talmud Babilónico,21 además de referencias de Cristo o los creyentes en cartas de varios autores romanos que criticaban a los cristianos y el cristianismo, como por ejemplo Plinio el Joven.22

El primer símbolo de los cristianos fue un pez. En griego pez se dice ictys, que es un acróstico de la expresión “Jesucristo Hijo de Dios y Salvador” (Iesous Cristos Teous Yios Soter).23 Las inscripciones y los motivos artísticos (Jonás, Daniel en el foso, panes y peces), así como las sepulturas conjuntas de creyentes de todas las clases sociales que se encuentran en las catacumbas de Roma de los siglos I al IV, revelan que los cristianos creían en la resurrección y en la vida venidera con Jesús. Indican también que, en una tradición compartida con el judaísmo, los cristianos sostenían la igualdad social, puesto que para los que han sido bautizados, “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

¿Se casó Jesús con María Magdalena?

Es difícil argumentar sobre este tema puesto que la abrumadora mayoría de los documentos bíblicos o extra-bíblicos no lo menciona. Sin embargo, se puede afirmar que, si Cristo hubiera estado casado, este hecho se habría registrado en algún libro de la Biblia. Como el Nuevo Testamento menciona que algunos de los discípulos eran casados (como por ejemplo Pedro),24 es lógico esperar que la boda de Cristo hubiera quedado consignada. La genealogía era y sigue siendo un tema de suma importancia en las religiones y las costumbres del Cercano Oriente. Tanto es así, que Mateo y Lucas se toman tiempo para registrar en detalle la genealogía de Cristo.

María Magdalena o Miriam de Magdala (en Galilea) es mencionada 14 veces en el Nuevo Testamento, siempre por nombre. Como sólo se la llama “de Magdala” y sabemos que viajó con Jesús y lo apoyó, puede haber sido una viuda o una mujer soltera con buenos recursos financieros. Jesús la liberó de siete demonios, fue una de las pocas que permaneció junto a la cruz, y fue la primera en ver al Cristo resucitado. Posiblemente por ese privilegio de ser la primera en verlo, es que los padres de la iglesia la consideraron una mujer de gran virtud que desempeñó un papel importante junto a los apóstoles.25

María Magdalena no había sido relacionada con la prostitución hasta que en el siglo V el Papa Gregorio mencionó su nombre en un sermón junto con las otras Marías y mujeres del Nuevo Testamento que relacionamos con pecadoras arrepentidas que abandonaron esa vida. A partir de entonces, María Magdalena ha sido representada en obras de arte como la mujer con el recipiente de alabastro, tomado del relato de Mateo 26:7, Marcos 14:3 y Lucas 7:37. Esto es todo lo que sabemos en realidad sobre Miriam de Magdala. Sin embargo, la literatura medieval elabora con imaginación su historia, que nos llega retocada por Brown en El Código Da Vinci.

Conclusión

Si bien la novela de Dan Brown, El Código Da Vinci ha gozado de gran popularidad, sus afirmaciones tendenciosas sobre las creencias de la iglesia cristiana primitiva y la naturaleza de Cristo son fáciles de refutar. Sin embargo, esto requiere un conocimiento amplio del Nuevo Testamento, de los comienzos del cristianismo y de las culturas griega, romana y judía. Tanto la novela como el filme nos brindan a todos los creyentes la oportunidad de “presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

Ron y Maxine Bingham son especialistas en física y en estudios del Cercano Oriente, respectivamente. Dirigen un programa adventista denominado Agora International Seminars para compartir con otros las verdades bíblicas. Este artículo está basado en uno de sus seminarios, preparado para exponer los errores de El Código Da Vinci. Puedes comunicarte con ellos mediante davincicon@agorapr.com.

Citación Recomendada

Maxine Bingham y Ron Bingham, "El Código Da Vinci: ¿Realidad o ficción?," Diálogo 18:2 (2006): 24-25, 29

REFERENCIAS

  1. Dan Brown, The Da Vinci Code (New York: Doubleday, 2003).
  2. Sony Pictures Corporation, estrenada en mayo de 2006.
  3. The Daily Mail online, “Archbishop attacks the Da Vinci Code”, por Jo Knowsley, 16 de abril de 2006.
  4. Times Online, “Da Vinci Code author wins battle against plagiarism claim”, por Philippe Naughton, 7 de abril de 2006; http://www.timesonline.co.uk/article/0,200-2123521,00.html.
  5. La “Simbología” no existe como área de especialidad en Harvard.
  6. Un romance medieval de alrededor del año 1.200, mencionado por Melvyn Braga en In Our Time: The Holy Grail, 15 de mayo de 2003, BBC Radio 4, http://www.bbc.co.uk/radio4/history/inourtime/inourtime_20030515.shtml.
  7. Para más detalles, ver: http://www.greatbuildings.com/buildings/Pyramide_du_Louvre.html.
  8. Un conocido fraude del siglo XX perpetrado por Pierre Plantard; ver el programa de TV 60 Minutes, The Priory of Sion: Is The “Secret Organization” Fact or Fiction? transmitido el 30 de abril de 2006, http://www.cbsnews.com/stories/2006/04/27/60minutes/main1552009.shtml.
  9. La Biblioteca Nacional de Francia, pero cualquier persona puede guardar documentos allí.
  10. El único hecho real del prólogo es que Opus Dei tiene una nueva sede central en la ciudad de Nueva York.
  11. Por ejemplo, Salon, “The Da Vinci Crock,” por Laura Miller, 29 de diciembre de 2004, http://dir.salon.com/story/books/feature/2004/12/29/da_vinci_code/index.html?pn=1.
  12. Tales como: Bart D. Ehrman, Truth and Fiction in The Da Vinci Code (Oxford University Press, 2004) y Ben Witherington III, The Gospel Code (InterVarsity Press, 2004).
  13. Da Vinci Code, p. 253 de la edición en inglés.
  14. The Spectator (Reino Unido), “Blessed are the spin doctors”, por Auston Ivereigh y “Opus Dei is so normal it’s scary”, por Mary Wakefield, del 6 de mayo de 2006.
  15. La primera serie fue llevada a cabo a principios de mayo de 2006, con el patrocinio conjunto de la Iglesia Adventista de Santa Cruz, California, y Agora International Seminars, el ministerio laico de los autores.
  16. Ver James L. Garlow, The Da Vinci Code Breaker: An Easy to Use Fact Checker (Bethany House Publishers, 2006).
  17. Ver por ejemplo, la Introduction to the New Testament, de Bart Ehrman, The Teaching Company, 2000 (www.teach12.com; 1-800-832-2412), en la que nos hemos basado, junto con otras fuentes fidedignas.
  18. En este artículo nos hemos basado principalmente en el libro Lost Christianities: The Battles for Scripture and the Faiths We Never Knew, de Bart Ehrman (Oxford University Press, 2003).
  19. The Catacombs of Rome: http://www.catacombe.roma.it/.
  20. Entrada de Wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Flavius_Josephus.
  21. Early Christian Writings: http://www.earlychristianwritings.com/talmud.html.
  22. Probe Ministries: http://www.probe.org/content/view/18/77/.
  23. http://www.eureka4you.com/fish/fishsymbol.htm.
  24. Mateo 8:14, ff.
  25. En el comentario de Cantar de los Cantares de Hipólito, Padre de la Iglesia (170-236 d.C.).

martes, 30 de diciembre de 2025

MANUAL DE LA IGLESIA ADVENTISTA


 El Manual de la Iglesia Adventista sirve como guía fundamental para la organización, gobierno y funcionamiento de las iglesias locales y la denominación a nivel mundial, asegurando la unidad doctrinal y administrativa basada en principios bíblicos, definiendo procesos como membresía, liderazgo, liturgia (bautismo, Santa Cena) y finanzas, y apoyando la misión de llevar el evangelio, proporcionando orden y coherencia en todas las congregaciones.

 

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domingo, 14 de diciembre de 2025

Elena G. White y el Árbol de Navidad

 Escrito por Richardson Hispanic SDA Church

 La posición de Elena G. de White sobre la Navidad se caracterizaba por el pragmatismo y el enfoque misionero. Aunque reconocía que el 25 de diciembre no es la fecha real del nacimiento de Cristo y admitía sus orígenes paganos, aconsejaba no adoptar una postura extremista o de "criterio estrecho" ignorando el día por completo. Ella instaba a aprovechar que el mundo cristiano ya estaba enfocado en Jesús para redirigir esa atención hacia la verdadera adoración y la evangelización.

 "Puesto que el 25 de diciembre se observa para conmemorar el nacimiento de Cristo, y puesto que por la enseñanza y el ejemplo se ha enseñado a los niños que es un día de alegría y regocijo, os resultará difícil pasar por alto esa fecha sin dedicarle cierta atención". — El Hogar Cristiano, p. 434.

Con respecto a las celebraciones y decoraciones, White no prohibía el uso del árbol de Navidad, sino que proponía cambiar su propósito. En lugar de que fuera el centro de la vanidad y el consumismo personal, sugería que las iglesias y hogares colocaran árboles para colgar en ellos ofrendas para la obra de Dios. Veía esto como una estrategia para rescatar recursos que de otro modo se gastarían en diversiones vacías, convirtiendo la tradición en un acto de benevolencia y gratitud.

"No adoptéis la postura de que el árbol de Navidad, puesto en la iglesia para distracción de los alumnos de la escuela sabática, es un pecado; porque se le puede hacer servir de gran bendición". — El Hogar Cristiano, p. 438.

Finalmente, sobre el intercambio de regalos, ella desaconsejaba la extravagancia y los gastos inútiles, pero animaba a dar obsequios significativos y útiles, especialmente a los niños, para no dejarlos sin alegría mientras el resto del mundo celebra. Recomendaba regalar literatura edificante, ropa o ayudas para el estudio de la Biblia, utilizando la ocasión para enseñar a las familias que Dios es el gran Dador y fomentar el espíritu de generosidad hacia los necesitados en lugar de la autocomplacencia.

"Está bien que nos otorguemos unos a otros pruebas de cariño y aprecio... [pero] nuestros regalos sean de tal carácter que resulten en un verdadero beneficio para quien los reciba". — El Hogar Cristiano, p. 436. 

domingo, 14 de septiembre de 2025

SUJETADOR DE PAÑOLETA

 

🔹 Cómo usar correctamente el prendedor de pañuelo en los Conquistadores

¡No andes desalineado! Uno de los temas que más dudas genera en el uniforme de Conquistadores es el uso del prendedor de pañuelo. Con el tiempo han aparecido muchos modelos: coloridos, creativos y con formas tan bonitas que hasta dan ganas de coleccionarlos. 🌟

✅ Uniforme A (Gala)

Cuando hablamos del uniforme A, o de gala, las reglas son claras:

  • Solo se pueden usar prendedores de pañuelo (también llamados arganeles) que sean OFICIALES (RUD p. 44).

  • El prendedor debe corresponder a la edad y nivel de investidura del conquistador.

  • Aunque existan varios modelos oficiales, no está permitido elegir el que más te guste.

👉 Por eso, lo más recomendable es que cada club defina un único modelo que todos sus miembros deberán usar, garantizando unidad y orden en la presentación.

🎨 Uniforme B (Club) y Uniforme C (Campo)

¡Aquí sí puedes dar rienda suelta a tu creatividad! 😍
En el uniforme B o C puedes usar tus prendedores coloridos, diferentes, e incluso seguir la moda de colocar más de uno. No hay problema.


✨ Recordemos siempre: el uniforme es una parte importante de nuestra identidad como Conquistadores. La disciplina, el respeto a las normas y la unidad en la presentación reflejan nuestro compromiso con Dios y con el club.

  



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